Galería Enrique Guerrero

Adela Goldbard
Aplausos, confeti, serpentinas y flores

En este territorio precario -en parte feria en parte relicario- las tradiciones populares y las conmemoraciones oficiales se confunden: los monumentos se vuelven efigies, los desfiles militares descarrilados se convierten en retablos metonímicos y las banderas tricolores se desvanecen en cámara lenta. En una anti-celebración del orgullo patrio y del espectáculo político y militar, los cohetes, papelitos de colores, globos y bombas de humo -parafernalia patriotera pero también atávica- con su carácter efímero, son el residuo de un cúmulo de mitologías desacralizadas que se niegan a desaparecer. Más allá de lo lúdico, en este enclave heterogéneo de la feria-relicario apremia la necesidad de preservar la memoria social y reactivar la colectividad crítica para desmitificar la figura paternalista y su coacción conmemorativa, en pos de nuevas y legítimas celebraciones.

Galería Enrique Guerrero abrió sus puertas en 1997. Dentro de sus instalaciones se han llevado a cabo más de cien exposiciones. Además ha participado en más de cincuenta ferias internacionales. Actualmente representa a un grupo de artistas jóvenes que forman parte de la escena del arte emergente de Latinoamérica. A pesar de tener una vocación eminentemente contemporánea, también difunde el trabajo de los grandes maestros del arte de América Latina.